
La etiqueta FSC es la mejor garantía para reconocer los productos forestales que proceden de una gestión forestal responsable con el medio ambiente y la sociedad.
Existen otros esquemas de certificación de madera y papel pero sus estándares no son tan exigentes como los del FSC, en especial en los aspectos ambientales y sociales.
A menudo estos sistemas certifican la madera procedente de la destrucción de bosques primarios o no tienen controles suficientes para garantizar que la madera ilegal no entra dentro de la cadena de suministro.
La madera y los productos de madera se pueden reciclar. Reutilizar las miles de toneladas de madera que acaban en los vertederos podría ayudar a aliviar su demanda, por lo que es importante la separación selectiva de diferentes tipos de embalajes, maderas, muebles, etc., para la fabricación de tableros. Hay que apoyar el mercado de muebles de segunda mano, la reutilización de madera de derribo para la construcción o la fabricación de muebles a partir de madera procedente del desguace de barcos, por poner algunos ejemplos.