Cuando tratamos de decidir cuál es la mejor opción para nuestros suelos, debemos tener presente que una tarima de madera está fabricada para perdurar en el tiempo. Ha sido siempre la elección en lugares donde se buscaba la calidez y la belleza del propio material. El suelo de madera natural nos acompañará mucho más tiempo, a diferencia de los suelos laminados sintéticos o vinílicos que están diseñados como opción económica con un período de vida útil mucho más corto. Estos últimos, a diferencia de los suelos de madera natural, tienen un coste muy atractivo, pero no te ofrecerán las prestaciones de la madera.

Si nos encontramos con que una vieja tarima no ofrece la estética apropiada, podemos llegar a plantearnos si es mejor restaurar el parquet o sustituirlo por uno sintético. Si notamos que ha perdido tonalidad o incluso que tiene tablillas desencajadas, no hay que desesperar ni tomar decisiones precipitadas. Sustituir nuestro suelo de madera por uno de imitación, no siempre será la mejor opción. En este artículo te explicamos las ventajas de mantener tu suelo de madera y no cambiarlo por uno de imitación. 

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Sustituir la madera natural por suelo sintético

Si analizamos las prestaciones de la madera natural son fáciles de poner en valor. El parquet de madera natural es mucho más bonito estéticamente, aísla mucho mejor del frío y del calor (perfecto para conseguir un importante ahorro energético), es más higiénico (no acumula ácaros de polvo) y tiene una durabilidad infinitamente mayor. Aunque su precio sea más elevado y su mantenimiento algo más complicado que las tarimas sintéticas, tal y como ocurre con cualquier producto o artículo que compres en tu día a día, lo barato sale caro. 

Y es que la madera, en todas sus variantes, aporta una belleza y confort que ningún otro material puede proporcionar. Además encaja con todo tipo de estilos y decoración sin importar si el ambiente es rústico, clásico o moderno. Por otra parte, el suelo vinílico o sintético es tan solo una imitación de la madera y, por tanto, la materia prima no es ecológica ni ofrece la misma calidad en su tiempo de vida.

Ventajas de reparar el parquet

El parquet está formado por láminas de madera que en todo su proceso de fabricación pasan unos estrictos controles de calidad que lo convierten en un material con una gran durabilidad y prestaciones. Por ello, es indiscutible que siempre será mejor que repares tu parquet a que lo sustituyas por uno artificial.

Una de las grandes ventajas que ofrece el suelo de madera es que es de los pocos que se puede restaurar y conservar en perfectas condiciones. Está claro que el tiempo y el uso continuado hacen que pueda desgastarse y deteriorarse. Para que vuelva a lucir como el primer día nada como someterlo a ciertos tratamientos que nos devolverán su belleza y confort.

Al reparar el parquet, seguiremos manteniendo un suelo con un gran impacto visual, donde sus vetas y nudos darán ese toque acogedor a nuestro hogar o lugar de trabajo.

De hecho, si ya dispones de tarima de madera, sabrás la confortabilidad que te aporta. Por tanto, ¿por qué cambiar a uno sintético? Reparándolo, con los procedimientos que te explicaremos a continuación, podrás seguir disfrutando de todas las prestaciones que te ofrece la madera natural como material ecológico y respetuoso con el medio ambiente. 


No importa en qué estado se encuentre nuestra tarima de madera, porque gracias a las técnicas de acuchillar el parquet, nuestro suelo recuperará su estado original tal y como si fuera nuevo, y además obtendremos resultados espectaculares.

¿Cuándo se debe acuchillar el parquet?

Si notamos que el tono de la madera ha variado (debido a la luz solar, las pisadas o los movimientos de muebles, por ejemplo) o si se mueve alguna tablillla, lo más recomendable es realizar estos tratamientos de reparación. Si lo llevamos a cabo cada diez o quince años, estaremos reestrenando un suelo de un material ecológico, sin un gran coste económico, ya que siempre será mucho más barato que cambiar el suelo entero.

Aunque hace años este trabajo se hacía de forma manual y se convertía en un proceso muy laborioso, hoy existen máquinas que lijan de forma automática y aspiran el polvo a la vez. Así conseguimos mejores resultados con más limpieza.

Para mantener nuestro parquet como nuevo, los especialistas realizarán un trabajo en varias fases:

  1. Acuchillar el suelo: es la fase inicial, en la que las máquinas eliminarán la capa superficial donde se encuentra el barniz antiguo y los arañazos que pudieran existir. Conseguiremos así una superficie totalmente plana y alisada que nos permita recuperar ese efecto de recién puesto.
  2. Reparar los desperfectos: Al lijar la madera aparecerán ciertos detalles que no se habían percibido en el día a día. Al eliminar los barnices viejos, estas pequeñas hendiduras provocadas por el paso del tiempo volverán a aparecer. Para repararlo se utilizarán masillas especiales que nos ayudarán a igual visualmente esos detalles.
  3. Acabado: En la última fase se aplicarán los tratamientos elegidos (aceites o barnices) para otorgar el brillo y mantener el mismo aspecto atractivo que el mismo día que se instaló. En los últimos tiempos la tendencia apunta hacia la aplicación de aceites que resultan mucho más respetuosos con la madera y que proporcionan una sensación mucho más natural y directa. El aceite penetra en el poro de la madera saturándolo y proporcionando toda la protección que necesita el material, mientras que los barnices tapan el poro creando una película plástica que le resta esa naturalidad que buscamos cuando elegimos un parquet de madera maciza.

En conclusión, ahora que conocemos todas las ventajas que presenta la restauración de suelos de madera frente a la sustitución por sintéticos, recomendamos siempre confiar en en profesionales para realizar este proceso con resultados satisfactorios. Acuchillar y aplicar un acabado en el suelo de madera nos permitirá disfrutar de un pavimento nuevo con la elegancia y naturalidad que sólo este material ecológico aporta.